Leer un libro es un placer pero es también una inversión alta en una moneda que nunca podremos recuperar: nuestro tiempo. Os explico en este artículo mi aproximación para extraer todo el beneficio posible de esta inversión.

Mi relación con la lectura ha tenido altibajos a lo largo de mi vida. De niño era un lector voraz y después en mi vida ha habido momentos en los que me he alejado más o menos de los libros. En cualquier caso, nunca he dejado de leer y en los últimos años mi media suele ser de unos 2 libros (o 600 páginas) al mes, que no es una locura, pero tampoco está mal.

En el pasado me frustraba mucho que tiempo después de leer algún gran libro, no podía recordar gran parte del conocimiento aportado. O que no pudiera conservar más que algunas ideas abstractas del mismo. En agunas ocasiones, incluso prácticamente en el momento de acabarlo, no tenía claro cuál era la aportación a mi vida. Ante esta frustración, he ido desarrollando un método que me pemite extraer y conservar el conocimiento esencial de los libros y que ahora os comparto en este artículo.

Entre mis lecturas hay de todo, novelas (clásicos o contemporáneos), libros de autoayuda, biografías, libros profesionales y libros especializado en alguna materia por la cual sienta un interés especial en ese momento vital.

Diferencio por un lado las novelas y por otro lado el resto de libros, es decir, la clásica diferenciación entre "ficción" y "no ficción". En la ficción, mi principal motivación es el entretenimiento mientras que en la no ficción es el aprendizaje de una materia en particular. Obviamente hablo de "objetivo principal" porque cualquier lectura va a tener atributos de entretenimiento y aprendizaje además de otros valores en torno al enriquecimiento personal.

Esta diferenciación entre entretenimiento y aprendizaje hace que acometa la lectura de los dos grupos de libros con un procedimiento distinto en diferentes dimensiones:

  • formato del libro: papel vs digital,
  • cómo y con qué herramienas adicionales leer, y
  • dónde y cuándo leer.

Cosas que siempre aplican

Independientemente del tipo de libro que leo, algunas ideas siempre aplican.

Aislamiento del entorno

Ya hace mucho que se sabe que los humanos no somos eficientes en multitarea y que lo único que en realidad podemos hacer es cambiar de una tarea a otra. De todos modos, también se sabe que estos cambios de contexto dejan lo que se conoce como un residuo de atención que impide emprender la nueva tarea rápidamente de una manera eficiente.

La lectura es una actividad mental individual que requiere de nuestro foco, así pues, independientemente de donde esté intento aislarme lo máximo posible de los estímulos de mi entorno:

  • Desactivación de todas las alertas del móvil y ponerlo fuera de mi vista.
  • Uso de cascos (en mi caso uso un modelo con cancelación de sonido o unos más discretos en exterior) con ruido blanco o de ambiente neutro, previsible y sin letra que elimina el estímulo sonoro.
  • Notificación a mi entorno de que "estoy ocupado". Sí, explícitamente poner un cartel de "No molestar".

Lectura en dos pasadas

No acabo con un libro cuando llego a la última página, si no que en realidad recorro el libro dos veces. Cómo y qué hago exactamente en cada pasada es diferente según sea ficción o no ficción, pero la idea principal es que la primera pasada es una lectura comprensiva y profunda que genera anotaciones y la segunda pasada sirve para procesar esas anotaciones y generar conocimiento.

Siempre estar preparado para leer

Cuando hablas sobre libros y lectura, uno de los argumentos que siempre sale a relucir es el de "no tengo tiempo para leer". Quitando el hecho que cada uno tiene tiempo para lo que prefiere y que es cierto que cada uno tiene sus propias circunstancias, algunos trucos que yo tengo para arañar minutos de lectura al reloj son los siguientes:

  • Nunca salgo de casa sin un libro. A lo largo del día hay muchas situaciones (previstas e imprevistas) que se convierten en tiempos muertos: el tiempo en el metro, en la sala de espera del dentista, un café rápido, etc. Siempre llevo al menos dos libros encima, pero en el peor de los casos jamás salgo sin mi Kindle.
  • Tengo siempre un libro empezado o el siguiente disponible para empezar a leer. Esto evita que pierdas minutos de lectura porque no sabes qué leer.
  • Tengo varios libros empezados a la vez. No siempre vas a tener la misma capacidad de atención o el humor para leer un libro concreto. Como mínimo, yo suelo tener siempre una novela y un libro de no ficción empezados a la vez.

Leyendo ficción

Leer una novela es una actividad individual de entretenimiento que requiere del lector un esfuerzo mental "de acompañamiento", es decir, debe ser capaz de recordar los personajes y seguir un hilo argumental que por el contenido y la forma le produce placer. No es un trabajo mental inexistente pero requiere claramente un esfuerzo y un grado de concentración menor que cuando estás intentando aprender una materia.

Un objetivo secuandario que tengo al leer ficción, además del puro entretenimiento, es enriquecer mi vocabulario.

El menor esfuerzo mental requerido hace pues que el procedimiento de lectura sea más informal.

Es el tipo de lectura que tengo cuando estoy en el transporte público, cuando estoy algo cansado, por ejemplo en la cama antes de dormir, o cuando simplemente quiero pasar un buen rato.

Aprender vocabulario en la segunda pasada

Durante la primera lectura, además de disfrutarlo, subrayo todas aquellas palabras que no conozco o aquellos conceptos en los que me gustaría profundizar.

En una segunda pasada, diccionario en mano, repaso todo aquel vocabulario que no conozco y lo traspaso a Anki, un software de aprendizaje y memorización basado en fichas que utilizo para estudiar. Es un software muy práctico que implementa la técnica de la repetición espaciada y que se puede usar desde el móvil o el ordenador.

Básicamente se trata de un simulador virtual de fichas mnemotécnicas, esas en las que el anverso pones un reto y por la parte trasera la respuesta. La gracia adicional es que el software te muestra las fichas basándose en tu nivel de acierto y en un algoritmo de repetición espaciado, que hace mucho más eficiente el tiempo invertido en el aprendizaje.

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La metáfora del software es literalmente el de tener mazos donde clasificas y añades tus fichas. Para este aspecto, yo tengo un mazo llamado "Vocabulario", donde voy creando nuevas fichas por cada palabra que aparecía en el libro y que no conocía.

Repasar estos mazos es una actividad que lleva cada día poco tiempo y que se puede hacer perfectamente en esos tiempos muertos en los que de otra manera recurirías a tareas de menos valor añadido que te tientan desde el móvil.

Kindle, la elección práctica

Aunque es cierto que los libros de papel tienen un cierto valor fetichista para mí, por practicidad suelo preferir leer ficción en libro electrónico, que puedo llevar a cualquier sitio sin que apenas ocupe espacio. Si no fuera así, sería complicado tener siempre disponible las 1000 páginas de "Anna Karénina".

El Kindle es mi dispositivos de elección:

  • baterías que duran una eternidad,
  • una pantalla cuida y no cansa tus ojos incluso con su propia iluminacion, y
  • es una herramienta sencilla que evita la tentación de la multitarea (básicamente, sólo puedes leer).

Adicionalmente el Kindle tiene una serie de funcionalidades maravillosas que son muy útiles para ejecutar mi "segunda pasada" sobre el libro. Cuando no conoces una palabra, al presionar ligeramente sobre ella te enseña su definición con el diccionario integrado de tu elección. Además incorpora esta palabra a una lista de "vocabulario para aprender" que se puede acceder después desde la funcionalidad "Repasar vocabulario". Desde allí entras a un menú en el que puedes ver todas las palabras (opcionalmente clasificadas por libro) que has buscado durante la lectura. Utilizo esta funcionalidad para, como mencionaba antes, trasladar el léxico a tarjetas en el mazo en Anki y ensanchar mi vocabulario.

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Leyendo no ficción

El foco principal es el aprendizaje y por tanto incorporar conocimiento que me sea útil en mi vida o por el puro placer del saber. En cualquier caso, quiero destilar el valor del libro e incorporarlo a mí. Es un proceso de lectura muy diferente a la lectura de ficción basada en el placer.

Como explicaba al principio del artículo, una de las mis mayores frustraciones con la lectura era no poder retener adecuadamente el conocimiento contenido en los libros. Así que decidí investigar un poco técnicas para combatir esta situación y llegué hasta Robert Greene y el método de investigación que utiliza para escribir sus libros. De hecho está descrito en más profundidad en un artículo de un colaborador suyo, Ryan Holiday. Mi método, está claramente inspirado en el suyo y les agradezco la aportación.

Otro aspecto relevante es el entorno en el que lee este tipo de libros: silla, mesa y foco. Como veréis a continuación tanto por las herramientas que utilizo como por el nivel de concentración que necesito, esta lectura se hace incompatible con el metro o la cama. Lugares adecuados son: mi despacho, una cafetería o un tren de largo recorrido.

Primera pasada: libro de papel, subrayador y lápiz

Cuando leo no ficción huyo del libro electrónico y leo en formato papel porque el propio libro se convierte también en una herramienta de trabajo.

En la primera pasada subrayo todos aquellos pasajes que me impactan por diferentes motivos: son ideas clave, me resultan inspiradores o cualquier otro. Es un método muy efectivo de centrar la atención, porque subrayador en mano estás todo el tiempo obligando a tu cerebro a que busque información relevante y evitas entrar en esa "lectura automática" en la que te das cuenta que llevas 10 minutos leyendo sin entender nada.

Adicionalmente, cualquier idea que cruce mi mente en ese momento la anoto en lápiz en los márgenes (lo que se conoce como "marginalia"). En particular (pero no exclusivamente) puedo anotar conceptos sobre los que me gustaría profundizar en conocimiento, pero al dejarlo escrito no tengo la necesidad de emprender esa investigación en ese momento, manteniendo el foco en la lectura.

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Segunda pasada: generar conocimiento

La segunda pasada es la que genera conocimiento. En algunas ocasiones ejecuto esta segunda pasada inmediatamente después de haber acabado la primera lectura, pero en otras ocasiones días (o incluso semanas) después. Si la lectura (la primera pasada) se ha hecho bien, el cuándo acometes esta segunda no es tan relevante. De hecho, dejar pasar algún tiempo puede ser más adecuado porque algunas ideas han podido "macerar" en tu cerebro y puedes acometer esta segunda pasada con nuevos ojos de principiante pero con todo el trabajo pre-procesado.

El procedimiento es sencillo. Empiezo por el principio del libro y voy página a página recorriendo todos los pasajes subrayados y anotaciones en busca de aquellas ideas que quiero conservar o temas sobre los que quiero profundizar. Para cada uno de ellos, hay diferentes cosas que peudo hacer:

  • Descartarlo. Sí, puede pasar que alguna idea que durante la lectura me pareció interesante, en un repaso no me lo parezca tanto o que no sea digna de ser conservada. Es lícito cambiar de opinión.

  • Conservarlo. Esto significa que la tiengo que extraer del libro y trasladarla a mi base de conocimiento. Hay un término exacto en inglés para este concepto, "commonplace book", que se traduce con dificultad al español. Básicamente, es un sistema de archivo personal donde se almacena y clasifica todo el conocimiento que una persona genera para sí mismo.

  • Generar nuevas lecturas o temas de investigación. En tal caso incorporo estos elementos en mi lista de tareas a hacer o proyectos.

Fichas de cartón

Mi "commonplace book" es analógico y está construido en base a fichas de cartón modelo Miquel Rius rayadas de 100 x 150 mm. Tienen un diseño y tamaño adecuados para clasificar información y un grosor que garantiza su durabilidad.

Cada vez que decido conservar una idea del libro, lo traspaso a una ficha. Lo que allí traspaso puede ser una cita textual, una idea o un resumen de una sección entera. Lo importante es que genera conocimiento que me enriquece o que quiero conservar para utilizarlo después.

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La estructura de la ficha tiene los siguientes elementos:

  • Sección de referencia que permite encontrar el origen del conocimiento de la ficha. Esta sección es muy importante porque permitirá después contextualizar la información o citar adecuadamente el origen si se utiliza para crear materiales propios. Incluye:

    • nombre del libro y autor, y

    • la posición física en el libro, que pueden ser las páginas de un libro físico o las posiciones digitales en un eBook.

  • La fecha en la que escribí la ficha.

  • Una etiqueta que permita clasificar la ficha dentro de la base de conocimiento.

  • Finalmente, el contenido que es la idea que genera el conocimiento.

Todas estas fichas están después clasificadas en un fichero en base a la etiqueta correspondiente.

Fichero

El papel tiene una serie de ventajas con respecto a sistemas digitales (que también he probado en mi vida) como son los siguientes:

  • La ciencia ([1] y [2]) sugiere que los mecanismos cognitivos y cerebrales que usa la escritura manual con respecto a la escritura digital favorece la mayor comprensión y memoria del elemento que se está escribiendo.

  • Poder trabajar con fichas físicas para trabajos posteriores es mucho más sencillo porque las puedes ordenar y distribuir en tu zona de trabajo de una forma mucho más rápida e intuitiva.

Conclusiones

  • Los objetivos que persigo y los niveles de concentración que requiero para leer ficción y no ficción son diferentes y por tanto también lo son los entornos y las herramientas que utilizo.

  • Mi técnica de lectura se compone de dos pasadas:

    • en la primera leo el libro y lo pre-proceso subrayando pasajes y añadiendo notas y comentarios,
    • en la segunda pasada, proceso esas notas para generar conocimiento.
  • Cuando leo ficción

    • busco (principalmente) entretenimiento y enriquecer mi vocsbulario,
    • utilizo libro digital,
    • en la segunda pasada, almaceno el nuevo vocabulario aprendido en un sistema de fichas virtual (Anki) para favorecer su memorización.
  • Cuando leo no ficción

    • el objetivo principal es el aprendizaje de una materia en particular,
    • utilizo libro en papel, subrayador y lápiz para anotaciones,
    • en la segunda pasada extraigo conocimiento para almacenarlo en mi base de conocimiento construida sobre fichas de cartulina.

Referencias y recursos

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